Los señores de las presas

Publicado el viernes, 6 de mayo de 2016

“En Italia tenemos más de 480 centrales hidroeléctricas, en España más de 130. Y en todos los países de las Américas en los que estamos presentes manejamos instalaciones que producen electricidad gracias al agua.”

Muchas de las centrales hidroeléctricas que hoy operan en el mundo han sido construidas en torno a las presas, pequeñas y grandes. Se confía el cuidado de estas obras de maestras de la ingeniería, imaginación y voluntad a hombres y mujeres comprometidos todos los días en una tarea única.

Entre naturaleza y tecnología

El cuidado de una presa es sumergirse en un diálogo constante con la naturaleza, que exige respeto y devuelve a cambio su energía. Un trabajo cotidiano que une la paciencia de monje a la habilidad de un técnica.

Mediciones, monitoreo e inspecciones siguen una agenda precisa. Una presa pide ser auscultada, de forma constante. Y en la repetición de gestos simples, la tecnología cotidiana es cada vez más importante y eficaz.

“En la era digital, procesadores, dispositivos de alta tecnología e incluso aviones no tripulados bajo el agua nos ayudan a hacer análisis y controles más precisos y exactos.”

Un trabajo sin edad

A 2100 metros de altura sobre el lago Cavia, en la provincia de Belluno (Italia), ahora hay también una veinteañera, Federica Sponga, que ahora pasó a formar parte del equipo que supervisa la presa Enel Green Power.

esEn el corazón de los Alpes marítimos en la provincia de Cuneo (Italia), para cuidar la presa Chiotas, el más grande de Italia y uno de los más grandes de Europa, hay dos treintañeros: Mauro Giordana y Marco Sardello.

El trabajo de guardián de presa tiene un nombre que suena antiguo, pero muchos jóvenes en nuestras plantas en Italia, España y América Latina pasan sus días entre presas, tuberías, compuertas y foradores.

Muchos gestos habituales y una atención que nunca permite la monotonía. Mucho silencio y turnos continuos. La jornada del guardián de presa es muy sencilla e intensa. A través de las estaciones con una mirada hacia el espejo de agua y la ingeniosa obra de hombre que lo suporta y contiene. La presa nunca se queda sola.