Energía para el agua

Publicado el miércoles, 22 de marzo de 2017

“Enel incluye en su estrategia los objetivos de desarrollo sostenible de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas. Además que para objetivos específicos de cuatro de los diecisiete SDGs, dedicados a educación, acceso sostenible a la energía, desarrollo socioeconómico y lucha contra el cambio climático, trabajamos para la protección del recurso hídrico, como oportunidad para unir sostenibilidad y eficiencia de los procesos”

– Andrea Valcalda, responsable de Sostenibilidad de Enel.

Energía y agua, un diálogo circular

Como en gran parte de las actividades industriales, producir electricidad supone la utilización de grandes cantidades de agua; efectivamente, hace falta agua para generar vapor, enfriar las turbinas y producir energía hidroeléctrica. En Enel, la utilización eficiente de los recursos hídricos, la salvaguardia de la calidad del agua, el tratamiento de las aguas residuales, el control de las pérdidas son temas importantísimos en la gestión de las plantas, tanto termo e hidroeléctricas como de renovables.

La mejor preservación y gestión del recurso hídrico representa hoy un gran reto para las empresas comprometidas con el tema de la sostenibilidad, ya que el tema del agua afecta no sólo a la disponibilidad de ese recurso para su uso directo, sino también al de la biodiversidad y por consiguiente del capital natural y los servicios ecosistémicos que los medios acuáticos facilitan a las comunidades, así como a la agricultura y a la pesca. Directa o indirectamente, la protección del agua tiene un impacto fundamental en el Planeta y sus habitantes.

Enel tiene un fuerte impacto en el recurso hídrico, basta con pensar que cada año nuestras plantas producen unos 60 TWh y que las termoeléctricas utilizan unos 18,9 mil millones de m3 de agua para el enfriamiento (datos provisionales 2016).

Consciente de este impacto potencial, nuestra empresa monitoriza sus resultados, se plantea objetivos estimulantes y lleva a cabo iniciativas innovadoras para afrontar cada vez más mejor este desafío.

En 2015 el consumo específico de agua del Grupo fue de 0,6 l/kWh, lo que nos permitió alcanzar con cinco años de adelanto sobre 2020 el objetivo, fijado en los años pasados, de reducir del 10% la cantidad de agua utilizada con respecto a 2010. Decidimos por lo tanto levantar el listón y fijar un nuevo objetivo para 2020: reducir del 30% el consumo específico de agua con respecto a 2010.

El 99% del agua utilizada en los ciclos abiertos para enfriar nuestras instalaciones la sacamos y después la devolvemos al cuerpo de agua original, con las mismas características químicas y mínimas variaciones de temperatura. En 2015 incrementamos la utilización de las aguas residuales de origen industrial, monitorizando de forma constante las plantas situadas en zonas en riesgo de escasez de agua (water scarcity). La cartografía de estos sitios se lleva a cabo a través del Global Water Tool del World Business Council for Sustainable Development y se actualiza periódicamente.

Enel sigue trabajando para reducir los consumos de agua e incrementar la reutilización de aguas residuales en sus plantas, gracias a la adopción de mejores prácticas como: valoración de los resultados, definición de políticas y objetivos específicos y búsqueda constante de soluciones innovadoras.

 

Nanotecnologías para el ahorro de agua

 

El sector de innovación de Global Thermal Generation de Enel coordina el proyecto europeo MATCHING (Materials & Technologies for Performance Improvement of Cooling Systems in Power Plants), financiado en el marco del programa Horizon 2020. El objetivo del consorcio, que reúne 16 socios entre empresas de servicios públicos (entre las cuales Enel Green Power, nuestra división de renovables), institutos de investigación y vendedores, es el desarrollo de nuevas tecnologías para reducir el uso de agua para el enfriamiento en la producción termoeléctrica y optimizar su empleo en las centrales geotérmicas.

Puesto en marcha hace un año, el proyecto se ha centrado hasta ahora en pruebas de laboratorio, con resultados positivos. Algunos socios han desarrollado tecnologías para el tratamiento y la reutilización de las aguas residuales, otros han experimentado el empleo de nanomateriales para mejorar el intercambio térmico y reducir el uso del agua en el proceso productivo. “El objetivo es encontrar soluciones económicamente competitivas en ambos casos, y llevarlas a cabo de forma sinérgica en los casos en que sea posible”, comenta Danila Cumbo, de Innovation Global Thermal Generation de Enel, coordinadora del proyecto.

Va a empezar ahora la fase de experimentación en siete grandes plantas europeas, entre las cuales la central térmica de As Pontes, en España, y en Italia, la central térmica de Brindisi y la planta geotérmica de Nuova San Martino, en el distrito de Lago. Aquí, Enel Green Power instalará una torre híbrida a plena escala, que permitirá efectuar una parte del enfriamiento por aire por convección, sin consumo de agua. El objetivo es reducir la evaporación del vapor condensado del fluido geotérmico hasta el 15% a través del uso de materiales avanzados y nanotecnologías, preservando el recurso hídrico e incrementando la cantidad de vapor condensado que se vuelve a enviar al depósito.

En cuanto a la recuperación del agua, en las obras geotérmicas italianas, ya desde hace unos años EGP utiliza el tratamiento 'Closed Loop' que permite separar la bentonita, el fluido utilizado para las actividades de perforación, llamado también lodo bentonítico, del agua. Este proceso permite reducir los consumos hídricos, limitando la cantidad de desechos enviados al vertedero, tanto como recuperar agua reutilizable para preparar nuevo lodo, reducir el lodo en circulación y lavar los equipos.

Además, por lo que se refiere a las plantas termoeléctricas, en algunas centrales se implementó el proceso innovador Zero Liquid Discharge con la finalidad de hacer más eficiente el uso de las aguas. A través de este proceso todas las aguas residuales se reutilizan en el ciclo productivo, eliminando las descargas y reduciendo los consumos.

En Chile, la división de Renovables se comprometió en un proyecto piloto para convertir en agua la niebla y utilizarla para limpiar los paneles fotovoltaicos, en la planta de Chanares, situada en una zona del desierto de Atacama, cerca de la costa. Se trata de una idea que se inspira en la ingeniosidad de las comunidades locales que, para evitar el despilfarro de los escasos recursos hídricos de la región, colocan cerca del mar redes que capturan las gotas de vapor de agua para obtener agua potable que también utilizan para producir cerveza.

 

Agua y biodiversidad, del Po al Amazonas

Proteger el agua, el “oro azul”, también significa salvaguardar los medios acuáticos. Van en esta dirección numerosos proyectos que promueve Enel a nivel mundial y en todos los ámbitos de nuestro negocio. En el río Danubio, en Rumanía, Enel Distributie Dobrogea participa como Associated Partner estratégico en el proyecto DANUBE parks CONNECTED, campaña para contrastar la fragmentación del hábitat acuático.

El proyecto plantea la catalogación y monitorización de las líneas aéreas de distribución presentes en el Delta del Danubio - Reserva de la Biosfera para una posible optimización sucesiva. 

Por fin, nuestra empresa gestiona a nivel global más de 27 GW de capacidad hidroeléctrica, entre grandes y pequeñas plantas. El recurso hídrico se utiliza directamente para producir electricidad y la protección de los medios acuáticos es una prioridad para este sector del negocio: el 41% de los proyectos de biodiversidad llevados a cabo por nuestro grupo están relacionados con la generación hidroeléctrica. Entre éstos, cabe destacar la construcción de aparatos de remonte para la fauna piscícola, como el que se inauguró en los últimos días en Italia, cerca de la planta de Isola Serafini, a orillas del río Po, relacionado con el proyecto ‘Conflupo’.

La integración de la sostenibilidad en la utilización del agua para la producción de electricidad no se lleva a cabo sólo a través de proyectos de biodiversidad o gestión sostenible de las instalaciones ya existentes, sino que plantea la protección de los recursos ya desde la fase de diseño. Es con este espíritu que, en el pasado mes de agosto, nuestra sociedad controlada en Chile, decidió suspender la realización de cinco proyectos hidroeléctricos por un total de 821 MW por considerarlos como no sostenibles en el plano social, medioambiental y económico. 

Efectivamente, los proyectos no cumplían con los criterios de sostenibilidad que el Grupo Enel se ha impuesto. Más allá de los aspectos técnicos y económicos, se tomaron en cuenta los impactos sociales y medioambientales que los proyectos tienen en las poblaciones y los lugares en que se tienen que realizar.

“Comprometerse para salvaguardar los recursos naturales, trabajando por una economía sostenible y circular, significa tener visión de futuro y ser capaces de reconsiderar las decisiones tomadas en el pasado, en un proceso de mejora continua ”

– Andrea Valcalda, responsable de Sostenibilidad de Enel