Innovability, California Dreamin’

Publicado el lunes, 21 de mayo de 2018

“Ya no hay separación entre innovación y sostenibilidad. El concepto de Innovabilidad se apoya en los conocimientos tecnológicos y en la creatividad, pero sobre todo en la pasión”

– Ernesto Ciorra, Director Innovability de Enel

Sin embargo, comentó Ciorra, también cuenta el aspecto económico. “Consideremos los ODS de las Naciones Unidas, los objetivos de desarrollo sostenible que Enel se comprometió a alcanzar. Cada uno de ellos es un compromiso por la mejora de la vida de todos, pero también puede constituir un camino para incrementar los negocios. En particular el número 7, que tiene como objetivo llevar energía a más de mil millones de seres humanos que todavía no la tienen. Conseguir ese objetivo no solamente significa hacer algo bueno, sino también alcanzar a una enorme cantidad de nuevos clientes potenciales”.

Un mecanismo que Henry Chesbrough, el expositor principal de este #EnelFocusOn, considerado el padre de la teoría de la Open Innovation, definió perfectamente: “Es sumamente interesante asistir a la actividad de Enel como integrador y amplificador de conocimiento para llevar energía renovable a todo el mundo de forma más rápida, más eficaz y cada vez más sostenible y escalable”.

Sin embargo, para eso – continuó Ciorra - hace falta “una visión audaz, creativa y capaz de deshacerse de los esquemas tradicionales, aquellos que, cuando tienes un problema, te sugieren que la solución es imposible. Ese adjetivo “imposible” mata tus sueños. Pero si logras transformar los obstáculos aparentemente insuperables en tal cantidad de retos, tus sueños pueden llegar a ser reales”.

Con InnoCentive para otros desafíos tecnológicos

Por todo eso Enel, a través de herramientas abiertas como nuestra Plataforma de crowdsourcing Open Innovability, quiere producir innovación no solamente en colaboración con grandes empresas, universidades y organizaciones sin ánimo de lucro, sino también con las mentes más brillantes del mundo, aquellas mentes para las cuales el adjetivo “imposible” no existe o, de existir, es un estímulo irresistible. En opinión de Ciorra, el mejor lugar donde encontrar esas mentes es InnoCentive, una plataforma de crowdsourcing para la resolución de problemas relacionados con la innovación, una especie de Google de la Open Innovation, entre cuyos clientes se destacan la Unión Europea y la agencia gubernamental estadounidense para la protección del medioambiente.

Gracias a InnoCentive, añadió Ciorra, en los últimos años “ganamos muchos desafíos tecnológicos, por ejemplo cómo canalizar una mayor cantidad de rayos solares sobre los paneles fotovoltaicos para aumentar su eficiencia productiva sin extender su superficie. Una idea muy simple pero genial, que nos llegó desde Guatemala”.

Se trata de una colaboración tan provechosa que se convirtió en un acuerdo para los próximos cuatro años, firmado justamente durante la conferencia de San Francisco entre Ciorra y Craig Jones, Executive Chairman de InnoCentive. Según el convenio, InnoCentive y Enel elegirán 50 desafíos tecnológicos que puedan ayudar al Grupo a conseguir eficiencia operativa y crecimiento industrial, además de crear valor compartido para Enel y sus partes interesadas y que serán lanzadas al mismo tiempo en ambas plataformas, con la plataforma Enel como destino final. La finalidad es contribuir a los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) de la ONU, especialmente por lo que se refiere a educación de calidad (ODS 4), energía asequible y no contaminante (ODS 7), trabajo digno y crecimiento económico (ODS 8) y acción por el clima (ODS 13). Una vez identificados los desafíos, InnoCentive lanzará una llamado a la acción dirigido a su red de más de 380 mil solucionadores de problemas del mundo de las empresas, de la investigación, de las universidades y de las startups para que planteen soluciones.

“Nos alegramos mucho de colaborar con Enel en el camino hacia la sostenibilidad. La mayor oportunidad que Internet nos brinda es la de unir a las personas, juntar la inteligencia humana para mejorar el planeta”

– Craig Jones, Executive Chairman de InnoCentive

“Hemos creado una red de miles de personas en todo el mundo, talentos especiales que aman los rompecabezas, los problemas de todo tipo, y que lo dan todo para resolverlos. Y antes o después los resuelven– siguió Jones – Tal vez pueda parecer una locura, pero más que por ganar, lo hacen por gusto, por el gusto – o quizás la necesidad – de lograrlo antes que los demás”.

Jones citó algunos datos reveladores sacados de las estadísticas internas de InnoCentive. Muchas ideas geniales proceden de Italia, que “produce mucha más creatividad de la que se podría esperar de un país tan pequeño”. Pero el hecho más interesante es que la mayoría de las soluciones llegan de personas que estudiaron carreras en disciplinas totalmente diferentes del ámbito al que pertenece el problema, lo que sería como decir que la creatividad no está dividida en categorías y que confirma que, a la hora de convertir los sueños en realidad, tenemos que ser capaces de pensar más allá, o aceptar que alguien más lo haga en nuestro lugar.

Open Innovation, el imperativo categórico

Este es el núcleo de la teoría de la Open Innovation, cuyo origen fue explicado a los participantes del #EnelFocusOn por el propio autor, Henry Chesbrough, quien en la actualidad es Director del Garwood Center for Corporate Innovation de la University of California-Berkeley.

“En realidad no desarrollé quién sabe qué teoría, me limité a observar lo que ocurría en el mundo de las empresas y a escribirlo: eran cambios lentos, pero se podía intuir que evolucionarían en un modelo de desarrollo. O mejor dicho en un imperativo categórico”

– Henry Chesbrough, Director del Garwood Center for Corporate Innovation de la University of California-Berkeley

El catedrático estadounidense ha recordado que, en 2003, cuando escribió su primer libro sobre ese tema, el término Open Innovation solo se podía encontrar en unas 200 páginas de Google. Diez años después, en 2013, las páginas habían llegado a 483 millones.

“Entonces - contó Chesbrough – las ideas nacían y maduraban entre las cuatro paredes de las empresas. Era un derroche, porque muchas se quedaban en los cajones y en vez de aprovecharlas iban quedando poco a poco en el olvido. En algún momento, nos percatamos de que si se dejaba circular esas ideas al exterior, si se las dejaba salir de la empresa, podían enriquecerse, afinarse, perfeccionarse y volver al lugar de donde venían produciendo una enorme cantidad de beneficios para todos. Por eso pienso que es fantástica la posibilidad de colaboración que ofrece InnoCentive entre 400 mil cerebros al mismo tiempo para solucionar cualquier problema. Es la herramienta perfecta para poner en marcha los conocimientos, dentro y fuera de la empresa, centrados en un objetivo preciso, que no necesariamente tiene que ser económico desde el principio”. Según opina la periodista argentina Clarisa Herrera, una de las influencers presentes, “las ideas no producen frutos si las tratamos como una propiedad privada”.

En definitiva, Chesbrough está convencido de que la Open Innovation permite a las empresas aumentar el volumen de negocios y, al mismo tiempo, reducir el impacto ambiental, mejorar el impacto social e inspirar a las personas para que hagan pequeños gestos cotidianos por el planeta. Pero que, sobre todo, les permita sobrevivir.

Sin embargo, para que todo eso ocurra, hace falta que las empresas cambien su cultura interna: es lo que tuvo que hacer la Nasa, que desde hace años apuesta por el crowdsourcing para afrontar los retos tecnológicos. “Después de un tiempo, se dieron cuenta de que esto producía una especie de crisis de identidad entre sus ingenieros, que veían que los problemas sobre los que habían estado trabajando durante años los solucionaban personas que no sabían nada de ingeniería aeroespacial, y que ni siquiera trabajaban en la NASA. La crisis se solucionó revolucionando la cultura empresarial, basándola en la inclusión y la actitud abierta. Este es el camino, la alternativa es la extinción”.

Porque, finalizó Chesbrough, la mayoría de las personas brillantes no trabajan para ti. Pero con su aporte una simple mesa puede llegar a ser la mesa de Instagram y los sueños pueden convertirse en realidad.