El siglo de la electricidad

Publicado el miércoles, 12 de septiembre de 2018

“Frente a una producción de electricidad cada vez más ecológica, su progresiva difusión permitirá no solo descarbonizar los sectores más contaminantes de la economía, sino también aprovechar mejor los recursos disponibles”

– Francesco Starace, Consejero Delegado y Director General de Enel

Además de los gases de efecto invernadero, que influyen en el clima global, el uso de la electricidad de fuentes renovables en lugar de los combustibles fósiles reduce también la contaminación atmosférica a nivel local, especialmente en las zonas urbanas, en beneficio de la calidad de vida y sobretodo de la salud de la población.

Desde el punto de vista del sistema energético, la electricidad favorece la resiliencia, es decir la capacidad de adaptación ante eventos repentinos y traumáticos (como por ejemplo una crisis del petróleo). Y eso vale especialmente para países, como los europeos, caracterizados por una gran dependencia de las importaciones en el sector de la energía. Resiliencia significa también más seguridad energética.

Por último, las redes eléctricas se prestan perfectamente a la digitalización, una herramienta que permite no solamente una mayor eficiencia con un menor despilfarro energético, sino también una gestión integrada del consumo, con la posibilidad de equilibrar mejor el sistema energético en tiempo real.

Los ámbitos de la electrificación

El informe identifica algunos sectores especialmente prometedores desde el punto de vista de la eficiencia energética. En el transporte, por ejemplo, el motor eléctrico, un 40% más eficaz que los motores tradicionales de combustión, es la solución más adecuada para una movilidad sostenible. En Europa, el mercado de los coches eléctricos crece con una tasa promedio del 68,7% al año, y el de las dos ruedas es aún más rápido (+233% entre 2011 y 2017); además muchas ciudades empiezan a utilizar los autobuses eléctricos.

En Italia, donde se encuentra la sede de nuestro Grupo, la electrificación de los transportes se sitúa en el 2%, sin embargo, para 2030 se calcula que se sitará entre el 5% y el 8%. De hecho, la e-movilidad está empezando a afirmarse y en 2030 en las carreteras italianas circularán vehículos eléctricos de todo tipo: entre 2 y 9 millones de automóviles (de acuerdo con las previsiones) mientras que habrá en circulación entre 240 mil y 1,6 millones vehículos de dos ruedas y se prevén entre 3.307 y 10.188 autobuses.

Por lo que se refiere al sector de la calefacción y la climatización, las bombas de calor eléctricas garantizan una eficiencia un 50% mayor que las instalaciones tradicionales como las calderas de condensación. Continuando en el ámbito doméstico, los sistemas avanzados como los Energy Management Systems aseguran ganancias de eficiencia de alrededor del 16% en los edificios y del 14%-17% en los sistemas de calefacción, ventilación y climatización.

“La importancia creciente de la electricidad, junto al aumento de la cuota de energía solar y eólica, brinda oportunidades significativas, entre las cuales la posibilidad de utilizar la electricidad en el transporte de personas y en la calefacción de edificios, ámbitos en los que en la actualidad se usan petróleo y gas”

– Fatih Birol, director ejecutivo IEA

La eficiencia puede aumentar de forma significativa gracias al uso de tecnologías innovadoras: el 73% en electrónica con los dispositivos que utilizan semiconductores como carburo de silicio o nitruro de galio, el 12% en los sistemas de acumulación con las baterías de iones de litio y hasta el 80-85% en la iluminación con luces LED.

Innovación y crecimiento económico

Uno de los aspectos sobre los que más se centra el informe Ambrosetti es el económico, prestando especial atención al panorama italiano. La electrificación es un estímulo constante para la innovación y por lo tanto para el desarrollo industrial de alto contenido tecnológico, con sus importantes consecuencias en el empleo.

Hoy en día en Italia las tecnologías de electrificación ya son utilizadas en unas 17.000 empresas tan solo en el sector manufacturero, con más de 320.000 empleados y una facturación total de unos 80.000 millones de euros.

El sector del transporte es el más significativo: si consideramos los sectores involucrados directa e indirectamente, las empresas italianas afectadas por la e-movilidad son unas 160.000, con más de 820.000 trabajadores y una facturación de más de 420.000 millones de euros.

Son importantes también las cifras relativas a las bombas de calor, las lámparas LED, los sistemas de acumulación y las transmisiones eléctricas: en total, en 2030 esas cuatro tecnologías pueden llegar a generar una facturación de entre 135.ooo y 326.500 millones de euros.

Cómo optimizar los beneficios

Para valorar al máximo el potencial de la electrificación y sacar el mayor beneficio hace falta una acción estratégica integrada en más niveles. Con el apoyo científico de Enel Foundation, los escenarios elaborados y los resultados obtenidos de los análisis han permitido formular recomendaciones y plantear las líneas de acción prioritarias para Italia.

La difusión a gran escala de la movilidad eléctrica requiere en primer lugar la creación de una visión estratégica a nivel nacional y local y el fortalecimiento del proceso de instalación de puntos de recarga eliminando todas las trabas normativas y reglamentarias, mientras que para optimizar la eficiencia energética es útil dar continuidad a los mecanismos de incentivación y difundir el conocimiento de las ventajas de la eficiencia energética.

Para relanzar la investigación se necesitarán programas nacionales a favor de las tecnologías eléctricas más innovadoras, y para optimizar las aplicaciones industriales hará falta reforzar la colaboración entre los institutos de investigación y las empresas; por eso conviene crear un Laboratorio de transferencia tecnológica centrado en las tecnologías de electrificación. Para todos estos aspectos es esencial el papel del Gestor del Sistema de Distribución que puede apoyar el desarrollo tecnológico y las inversiones necesarias para la integración cada vez mayor de las energías renovables, la difusión de una amplia red de puntos de recarga para vehículos eléctricos y una mayor cantidad de electricidad respecto al consumo energético final.

Por último, es indispensable trabajar para sensibilizar a la opinión pública y a los responsables políticos sobre los beneficios de la electrificación: el siglo de la electricidad necesita la colaboración de todos.