Seeding Energies, el valor de las comunidades

Publicado el martes, 20 de junio de 2017

“Durante 2016 Enel ha realizado 320 aplicaciones del modelo CSV en diferentes etapas de la cadena de valor: desde el desarrollo de negocios, a Ingeniería y Construcciones, a Gestión y Mantenimiento”

– Seeding Energies - Informe de Sostenibilidad 2016

Todo esto está siendo implementado en las varias áreas geográficas del mundo Enel, tanto que sean industrialmente maduras como Italia y España o emergentes como América Latina y África del Sur: se pasa así de la central Torrevaldaliga Nord de Civitavecchia a las redes eléctricas de estado brasileño de Goiás, de la planta termoeléctrica de Las Salinas, en las islas Canarias, a la instalación de contadores electrónicos en los suburbios pobres de Buenos Aires.

En 2016 Enel firmó una alianza estratégica con Shared Value Initiative, la red internacional dirigida por Mark Kramer, fundador junto con el profesor Michael Porter del modelo CSV (Creating Shared Value) en el que se basa el enfoque de Enel.

La participación de las comunidades y los Objetivos de Desarrollo Sostenible

El enfoque de Enel encuentra una perfecta correspondencia en los 17 objetivos del desarrollo sostenible (Sustainable Development Goals - SDG) establecidos por la Agenda 2030 de las Naciones Unidas. En particular, la atención a la inclusión y la participación de las comunidades locales evoca tres de los cuatro objetivos para los que Enel ha hecho un compromiso formal: garantizar el acceso a la energía limpia y asequible (SDG 7), promover el empleo y el crecimiento económico inclusivo (SDG 8), apoyar proyectos educativos de calidad (SDG 4).

“Cada vez más, la palabra clave es “co-creación”: se definen y ejecutan los proyectos junto con las comunidades con el fin de adaptarse a las características específicas del territorio”

– Seeding Energies – Informe de sostenibilidad 2016

En cuanto al acceso a la energía (SDGs7) se recuerda el proyecto Electrificación rural con Liter of Light, lanzado en Sudáfrica en colaboración con la ONG internacional Liter of Light, que nos ha permitido enseñar a 60 jóvenes cómo realizar sistemas de energía solar mediante el reciclaje de materiales de desecho, tales como botellas de plástico. De esta manera se promueve en primer lugar el acceso a la energía en las comunidades, también las marginales; además se promueven el conocimiento y el uso responsable de las fuentes renovables y se desencadena un círculo virtuoso para la economía local.

Por otra parte, "Cadenas Productivas" es un buen ejemplo de compromiso para intentar lograr el SDGs8. Fue lanzado en Colombia para desarrollar el sector agroindustrial local del cacao y el café, a través de la mejora de las técnicas de cultivo y el fortalecimiento comercial: representa una manera de reducir la emigración de la población y también de involucrar a las comunidades en un programa el desarrollo social y económico a largo plazo.

El apoyo a la educación (SDGs4) es el tema del proyecto “Tech Challenge”, que se está desarrollando en Madrid, dirigido a profesores y estudiantes entre los 12 y 16 años, con el fin de aumentar el conocimiento de la tecnología y, en particular, de la robótica: el conocimiento adquirido - y sobre todo la riqueza de la formación - serán útiles para la futura inclusión de los jóvenes en el mundo laboral, quizás justo en Endesa, la grande empresa española del Grupo Enel.

En Italia siguen las actividades de Enel Cuore, la asociación sin ánimos de lucro creada en 2003 para promover el compromiso de solidaridad social. Son varios los proyectos centrados en temas específicos de gran actualidad, como la inclusión social de las personas mayores y la recepción de los menores extranjeros no acompañados que llegan en Italia.

Objetivos ambiciosos

Con sus 900 proyectos e iniciativas, y más de 6 millones de beneficiarios en los distintos países en los que opera, Enel se fija objetivos cada vez más ambiciosos. El Plan de Sostenibilidad 2017-2019 proporciona nuevos objetivos, entre ellos alcanzar, para el año 2020, tanto como 3 millones de beneficiarios para el acceso a la energía, principalmente en África, Asia y América Latina, 1,5 millones de beneficiarios por lo que se refiere al desarrollo social y económico y 400 mil personas para una educación de calidad.

La experiencia demuestra la importancia de una completa revisión en el futuro de los procesos operativos por parte de las empresas, con una reconsideración de los objetivos que incluya mayores perspectivas a largo plazo. Sólo entonces se podrá realmente crear valor compartido.