Enel, el sol que nunca baja

Publicado el martes, 14 junio 2016

Al anochecer, en la provincia sudafricana de Cabo Occidental, la planta solar Paleisheuwel cesa sus actividades diarias. En ese momento, en Chile, la central Carrera Pinto alcanza su pico de producción diaria. Una sinergia operativa que, debido a la zona horaria, también es posible registrar en otras zonas del mundo y que permite que el sol brille - en los parques solares de Enel - 24 horas por día, proporcionando a las necesidades energéticas de cientos de miles de personas.

Nuestra compañía, que ha destinado a la energía renovables y las redes más del 50 por ciento de la inversión definida en el Plan Estratégico 2015-2019, ha decidido centrarse en medida creciente en el desarrollo de la tecnología solar, actualmente presente en cuatro continentes, con una capacidad total instalada major de 478 MW.

En Sudáfrica hemos completado y conectado a la red el fotovoltaico de Paleisheuwel, que con sus 82,5 MW es la mayor planta de Enel en operación en el país, y Tom Burke, que con 66 MW de potencia instalada es capaz de generar hasta 122 GWh por año de energía con cero emisiones. Las dos plantas se añaden a la de 10W de Upington  en la provincia de Cabo Norte, mientras que están en fase de construcción las dos fotovoltaica Adams y Pulida, ambas de 82,5 MW.

Del otro lado del Océano Atlántico hemos comenzado a construir en Minnesota la central de Aurora, nuestra mayor planta fotovoltaica (150 MW) en los Estados Unidos. Desde su puesta en marcha, Aurora producirá más de 120 GWh por año, sumándose a los parques de Stillwater y Sheldon Springs para un total de 180 MW de energía solar.

Más al sur, en Chile, entró en producción el mayor parque solar de Enel en el mundo. Es Finis Terrae, que tiene una capacidad instalada de 160 MW y puede generar más de 400 GWh anuales. No muy lejos de Finis Terrae hemos – no por casualidad - también construido la planta fotovoltaica de Carrera Pinto (97 MW). Ambas centrales se encuentran en el desierto de Atacama, que siempre ha sido un destino preferido por los organismos espaciales que planean viajes a Marte, ya que presenta condiciones morfológicas similares a las del planeta rojo.

Totalmente árido, con porcentajes de humedad cercano a cero y grandes áreas sin la presencia de formas de vida, antes de 1971 nunca había caído una gota de lluvia en 400 años. Condiciones ideales, pues, para permitir que los científicos puedan simular otros planetas y que nuestra empresa pueda producir energía solar, aprovechando las más de 2.700 horas por año de exposición y una intensidad de radiación más alta que la del Sahara.