Agua y energía, eficiencia hasta la última gota

Publicado el viernes, 8 julio 2016

"Un mundo mejor para las generaciones futuras." Este es el concepto detrás de la elección de Enel para la protección ambiental y la creación de valor compartido, presupuestos de su estrategia de negocio.

Con la semana de la sostenibilidad en el Perú, el Grupo ha querido hacer hincapié en estos temas: un programa intenso de eventos que del 4 al 8 de julio ha convertido a los gerentes y empleados en testigos de la integración entre la gestión del negocio y los retos de sostenibilidad.

En este contexto, la protección de los recursos hídricos ha tenido un lugar central: " Water Day " fue el tema de la segunda jornada de celebraciones. Una forma de dar un amplio espacio a la preservación y protección de un recurso tan valioso. El agua, fue recordado, no sólo cubre el 71 por ciento de la Tierra, sino que es sinónimo de empleo: de hecho, mitad de los trabajadores del mundo llevan a cabo actividades relacionadas con el agua.

El tema volvió también en el "Green Day", jornada dedicada a la reutilización, el reciclado de residuos y los buenos hábitos para proteger el medio ambiente. Un ejemplo en este sentido es la central de Malacas en Perú, donde el uso eficiente del agua es uno de las mejores prácticas verdes que ha permitido que la planta fuera incluida en el Registro de Buenas Prácticas Ambientales (RBPA) del Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA).

Por otra parte, la central de Malacas, como casi todas nuestras plantas de generación, ha obtenido la certificación ISO 14001 de los Sistemas de Gestión Ambiental (SGA). UN órgano tercero e independiente examinó la validez de los sistemas puestos en marcha para gestionar y minimizar el impacto ambiental, con el objetivo de reducir derroches y prevenir efectos negativos. Un método que nos permite ser más eficientes en el uso de recursos únicos para el planeta como el agua, y en particular el agua dulce, que es sólo un 0,65 por ciento del total.

Para la gestión integrada de los recursos hídricos, Enel ha establecido directrices específicas que incluyen: el uso eficiente de los recursos y la protección de la calidad del agua en los procesos industriales; el tratamiento de aguas residuales y su reducción al mínimo; la gestión de las emisiones de las centrales hidroeléctricas a través de programas específicos para asegurar los volúmenes necesarios para preservar el estado ecológico de los ríos (agua residual); y la gestión integrada de las cuencas hidrológicas para preservar los múltiples usos de las varias áreas y la calidad del agua.

En 2015, el consumo específico de agua en nuestros sistemas globales ascendió a poco más de medio litro por kWh producido (0,6 l/kWh). De esta forma hemos logrado, con cinco años de antelación, el objetivo de reducción del 10 por ciento en comparación con el dato de 2010, establecido en años anteriores. Respecto a los datos de 2010, el nuevo objetivo era una reducción del 30 por ciento del consumo específico de agua por kWh para2020. Además, el año pasado sólo el 6 por ciento de la producción total del Grupo ha utilizado y/o consumido agua dulce en zonas con riesgo de escasez de agua (water stressed).

En 2015 hemos reducido en un 6 por ciento respecto a 2014 las extracciones de fuentes escasas, mientras que hemos incrementado la utilización de las aguas residuales procedentes de los procesos de producción (3,9% del total de las extracciones), con una devolución de 99 % del agua utilizada en nuestras centrales (porcentaje que responde a los valores de agua utilizados en ciclos abiertos para la refrigeración).

Enel hoy sigue trabajando para reducir el consumo de agua, favoreciendo lo más posible los sistemas de uso múltiple y la reutilización. Los puntos centrales de nuestro manejo de los recursos hídricos son: la medición del rendimiento (consumo específico, carga contaminante de las aguas residuales), definición de las políticas y los objetivos específicos (tales como el nuevo objetivo público para 2020) y continuos análisis y estudios sobre el derecho europeo e internacional para delinear posibles escenarios futuros.