Enel: descubriendo la blockchain

Publicado el viernes, 10 febrero 2017 10:37

Bloomberg la incluyó entre las diez tecnologías disruptivas del 2017, capaces de revolucionar la industria, la economía y la vida de la gente. Es la blockchain, literalmente un registro distribuido en una cadena de bloques, prácticamente inexpugnable en el aspecto de la Ciberseguridad y gracias al cual es posible intercambiar información, títulos de propiedad y contratos entre partes sin un tercero de confianza.

Al inicio, la blockchain nació para efectuar transacciones con criptomoneda Bitcoin y, sin embargo, como ocurre a menudo con la innovación, en seguida se dieron cuenta de que podría expresar su auténtico potencial en aplicaciones especialmente relacionadas  con los intercambios peer to peer.

¿Una oportunidad o una decepción? Más allá de la criptomoneda

“Hace falta vigilar cómo evoluciona la Blockchain por estar en una primera etapa tanto la tecnología como el ecosistema. No sabemos pues si va a tener un impacto disruptivo también en nuestra actividad rutinaria o si va a quedar en agua de borrajas” según explica Luciano Tommasi, Responsable de Iniciativas de Start Up e Incubadora de Empresas de Enel. “Sin embargo, algunas señales (el interés de grandes inversores y numerosas empresas emergentes y las macrotendencias tecnológicas que apuestan por enfoques distribuidos y virtualizados) nos han llevado a considerar conveniente vigilar la situación para que podamos sacar ventaja de ella en lugar de dejarnos arrastrar”, añadió.

Ya en abril de 2016 Enel  dio vida a un grupo de trabajo interno transversal para investigar las posibles repercusiones en nuestro negocio, del que formaban parte, además de la función Innovación, algunas excelencias de varias líneas de negocios, del Comercio Mundial a las Redes, de la Generación Térmica a las Energías Renovables y  las divisiones de Mercado de Italia y España. Una experiencia que nos permitió comprender mejor las racionales de negocio y nos llevó a promover un intercambio con las otras utilidades de la energía con vistas a sentar las bases de la definición de posibles aplicaciones comunes y, en su caso, de un estándar tecnológico en el ámbito de la energía.

Una guía para las utilidades

La primera oportunidad de intercambiar ideas con las otras empresas europeas fue en el pasado mes de noviembre con ocasión de la European Utilities Week, a la que siguió a primeros de febrero una conferencia organizada por Enel en Ámsterdam sobre el tema “Blockchain Utility Meeting: which use cases to move beyond the hype”. Un taller de dos días que vio reunidas en la sede de la incubadora de empresas olandesa Rockstart algunas de las más importantes utilidades europeas como EON, EDF, Innogy, CEZ, Fortum, Vattenfall, Iberdrola, EDP, ESB, Eandis, ACEA y Alliander además del TSO británico National Grid y Eurelectric, junto con importantes actores de TIC, centrados en el desarrollo de la blockchain, entre los cuales IBM, Microsoft y algunas empresas emergentes.

La ventaja principal de la blockchain es el hecho de ser una base de datos distribuida que no necesita una autoridad que garantice la veracidad de los datos y transacciones (Distributed Ledger Technologies – Tecnología del Libro Electrónico Descentralizado). Además, no le corresponde proteger la información, por ser ésta distribuida en más nodos, cada uno de los cuales representa un punto de protección. Para poder romper la cadena haría falta corromper al menos el 51% de los nodos: para hacerlo, por ejemplo en el caso de bitcoin, se necesitaría una capacidad de cálculo superior a la que tendrían hoy Google e Facebook juntos.

Bajo esta óptica, la cadena de bloques, también en su aplicación más común (los sistemas de pago), podría tener un impacto sobre Enel en el futuro, por contar con más de 60 millones de clientes y actuar cada día en el mercado de las commodities.

“Además - finaliza Tommasi – es posible prever que, en un mundo en que las máquinas intercambian autónomamente información y de acuerdo con ésta toman decisiones, podrían aparecer nuevas arquitecturas basadas o inspiradas en blockchain en apoyo a la gestión de infraestructuras complejas, como las redes de distribución”.

El evento de Ámsterdam sirvió para desarrollar el debate (‘hype’) sobre esta innovación, concienciar y comprender junto a las otras utilidades cómo vigilar esta frontera tecnológica, en la misma lógica de la blockchain, no centralizada sino que aprovechando en sumo grado las competencias distribuidas en el ecosistema de la energía.

Tres aplicaciones para Enel

Para pasar de lo teórico a lo práctico, el equipo de Enel definió los detalles funcionales de tres aplicaciones posibles (“use cases”), relacionados respectivamente con las redes (dirigido a comprobar la aplicabilidad de una arquitectura de blockchain para la gestión de redes de media y baja tensión), el comercio (para crear una plataforma que desintermedie los intercambios en el mercado de las commodities y la energía), y las renovables (para habilitar sistemas de pago en las microrredes). Además, ahora mismo Enel está buscando, entre las mejores empresas emergentes, los posibles socios para  llevar a cabo estos desarrollos