PlayEnergy, play creativity

PlayEnergy, play creativity

Con ocasión de la carrera de Fórmula E de Punta Del Este, Uruguay, se entregaron los premios a los ganadores del concurso organizado por nuestro Grupo, en el que participaron 431 mil estudiantes procedentes de 11 países presentando 3300 proyectos presentados. A continuación vamos a conocer los ganadores

El pasado 16 de marzo, 24 estudiantes procedentes de cinco países de Sudamérica pasaron dos días en la Luna. En realidad, Punta Del Este, la ciudad a orillas del Atlántico a la que viajaron, se encuentra en nuestro planeta, y más precisamente en Uruguay. Sin embargo, para ellos, jóvenes entre 12 y 18 años, podría haber sido la Luna, ya que casi ninguno de ellos había salido nunca de su país, y muchos ni siquiera conocían el mar. Y de repente se encontraron en los box de la Fórmula E, montados esta vez a unos pocos metros del océano, para la sexta competición del campeonato ABB FIA Fórmula E de autos eléctricos, cara a cara con los bólidos eléctricos, los pilotos y los mecánicos, sumergidos en una atmósfera llena de adrenalina y de magia.

Era ese el premio que recibieron por ganar el concurso Enel PlayEnergy, que desde 2003 nuestro Grupo dedica al mundo de las escuelas para promover entre las jóvenes generaciones los valores de la sostenibilidad, las fuentes renovables, el uso consciente de los recursos energéticos y para estimular el pensamiento científico y la creatividad a través de un concurso que premia las ideas más novedosas en estos ámbitos.

Un programa educativo cuyo punto de llegada es el premio y en el que, solamente el año pasado, participaron más de 431 mil estudiantes y 30 mil profesores de casi 8 mil escuelas de 11 países (Argentina, Chile, Brasil, Guatemala, Colombia, Panamá, Rumania, España, Rusia, Sudáfrica e Italia). A los centros de enseñanza se les entregaron tres kit de formación con recorridos didácticos especialmente diseñados para los diferentes niveles, integrados por encuentros con nuestros expertos y visitas guiadas a nuestras plantas. Una forma eficaz de acercar a los jóvenes al mundo de la movilidad eléctrica, las fuentes de energía limpia, las viviendas de alta eficiencia, los electrodomésticos inteligentes y las smart grid que permiten aprovechar al máximo el potencial de las energías renovables.

Los resultados: en la edición de 2017, al final de la iniciativa, de los 11 países participantes llegaron más de 3300 ideas novedosas elaboradas por los estudiantes para ahorrar energía, mejorar la sostenibilidad y afrontar problemas relacionados con el cambio climático.

Y, para tener una idea del nivel de creatividad que estos jóvenes lograron expresar, vamos a ver las ideas ganadoras de este año: una escuela de Buenos Aires, Argentina, diseñó un sistema para equipar a un árbol con paneles solares, capaces de producir energía limpia para recargar pequeños objetos de uso diario, con la ventaja complementaria de no alterar el paisaje. De una escuela de Melo, Uruguay, llegó la idea de un calentador de agua ecológico construido con materiales reciclables y un envoltorio relleno de arroz como material aislante. La escuela Kamac Mayu de Calama, un pueblo chileno del desierto de Atacama, realizó un destilador solar para purificar o desalinizar el agua, un recurso raro en aquella región, potabilizándola a través de un proceso de evaporación y condensación. En Ribeira do Piaui, Brasil, los alumnos de la escuela Norberto Fabiano Dos Santos proyectaron una silla de ruedas a energía solar. Y los estudiantes del centro escolar Pompilio Martínez di Cajicá, Colombia, inventaron un sistema de células a base de hidrógeno que producen energía limpia a través de un proceso de electrólisis puesto en marcha por su misma orina.

Quizás a alguien le haga gracia, pero, como dijo la profesora Irma Victoria Agudelo Gil, que dirigió el grupo de trabajo, “es una forma de acostumbrarnos a nosotros mismos y al resto del mundo a la idea de que todo, realmente todo, puede aprovecharse para producir energía”.

Y es así, porque al fin y al cabo estas ideas, con su creatividad explosiva, proceden de poblaciones donde “la energía eléctrica nunca es una certeza, el agua escasea, cuando llueve hay apagnes y la vida te enseña que es mejor tratar de no tirar nada”.

Los estudiantes ganadores y los profesores que los acompañaban recibieron los reconocimientos en una ceremonia celebrada en el circuito de la Fórmula E, donde, al día siguiente, pudieron asistir al Gran Premio. Tras la introducción de Chris Regan, el Jefe de proyecto de Fórmula E de Enel, Carlo Zorzoli, Director Nacional de nuestro Grupo para Brasil. “Cuando se trata de calentamiento global y sus consecuencias – dijo Zorzoli dirigiéndose a los estudiantes – queremos formar parte de la solución. Nosotros producimos y distribuimos energía, pero sabemos que la auténtica energía sois vosotros, con vuestras ideas y vuestra creatividad”.

“La de Enel es una iniciativa magnífica”, afirmó el profesor Tomas Véliz Barraza de la escuela de Calama, “porque básicamente las experimentaciones sólo se hacen a nivel teórico y se quedan en las aulas. En cambio, esta vez tuvimos estímulo para realizar algo concreto como nuestro depurador de agua y pudimos llevar nuestra actividad fuera de la escuela y ponerla al servicio de la comunidad y, si logramos iniciar una producción en serie, tal vez de todo el país”.

“Este proyecto”, le hizo eco la profesora Agudelo Gil, “nos empujó a considerar la innovación tecnológica como algo que no contribuye a la destrucción del planeta, como ha sido hasta ahora, sino a su reconstrucción”.  Y Susana Beatriz Gómez, la profesora de la escuela de Buenos Aires, añadió: “PlayEnergy ha logrado que los chicos cambien totalmente su manera de considerar la energía y la protección del planeta: incluso hubo alguien que, al final del proyecto, vino a verme y me dijo: me di cuenta de que cuando voy en bicicleta desaprovecho energía. ¿Habrá una manera de reciclarla y poderla utilizarla?”

Por supuesto, se necesita poco para cambiar nuestra forma de pensar, especialmente a esa edad. La misma estudiante – una de las ganadoras de PlayEnergy – que el día en que llegó a Punta Del Este, hablando de automóviles, había dicho: “cuando sea mayor, quisiera tener un Ferrari”, veinticuatro horas después, luego de ver el Gran Premio de Fórmula E, ya había cambiado de opinión: “Ahora quiero un coche eléctrico”.

“Si el mundo sigue en la misma dirección – confesó una compañera suya, Camila Nerea Alvite, - tengo mucho miedo de cómo será mañana”. Camila tiene razón de tenerle miedo al futuro: acaba de cumplir 16 años y tiene toda su vida por delante. Pero ya ha comenzado a aprovecharla para poder cambiarlo.