Construir el bien común en el corazón de la selva

Publicado el jueves, 15 de septiembre de 2016

“Las aguas del Rio dos Apiacás producirán energía limpia para satisfacer la creciente demanda de electricidad que hace tiempo caracteriza la región y avanza a un ritmo del 4% anual”

Utilizaremos el flujo de agua para producir energía limpia y satisfacer la creciente demanda de electricidad que hace tiempo caracteriza la región - como también gran parte de Brasil - y avanza a un ritmo del 4% anual.

Proteger la selva y su ecosistema

Las obras en las áreas de Cabeça de Boi, Fazenda y Salto do Apiacás han requerido la extracción de 70.000 m3 de roca - igual a la cantidad de mármol utilizado para el Coliseo - y trajeron a la selva trabajadores, excavadoras, viviendas prefabricadas, andamios...

Respetar el territorio significa basar todas las actividades en la máxima sostenibilidad. Hemos lanzado programas de reforestación, construimos un campo fotovoltaico para generar la energía necesaria para las obras de construcción de energía reduciendo sus impactos ambientales, organizamos equipos dedicados a la protección de las plantas y los animales de la selva donde trabajamos.

“Todavía antes de empezar los trabajos de construcción de las plantas hemos creado un modelo de planificación participativa con la población local para proteger la biodiversidad, mejorar los servicios educativos, desarrollar la infraestructura y las actividades empresariales agrícolas”

La regla de oro: hacer, juntos

Todavía antes de empezar los trabajos de construcción de las plantas hemos creado un modelo de planificación participativa con la población local de la vasta área alrededor de Apiacás.

“Hemos lanzado programas de reforestación, construimos un campo fotovoltaico para generar la energía necesaria para las obras de construcción de energía reduciendo sus impactos ambientales, organizamos equipos dedicados a la protección de las plantas y los animales de la selva donde trabajamos”

La región ha sido objeto en los años 80 de la fiebre del oro y la deforestación. Con la invasión de garimpeiros (mineros) el municipio de Alta Floresta superó los 100 mil habitantes, ha visto la construcción de grandes infraestructuras y la reducción de la selva, todos eventos que han abierto una cicatriz para las comunidades de la zona que todavía les duele profundamente.

Hoy, mientras que técnicos, especialistas y trabajadores construyen las plantas, llevamos a cabo iniciativas para la protección de la biodiversidad, la mejora de los servicios educativos, el desarrollo de infraestructura y la actividades empresariales agrícolas locales.

Nuestra regla de oro es: no simple financiación, sino implicación directa con la población local. Los proyectos, inspirados en el modelo de Creación de Valor Compartido, son propuestos por las comunidades a nivel local para abrir un nuevo capítulo, no sólo de la energía, sino en la historia de la región.