Scouting in Silicon Valley

Publicado el jueves, 16 de marzo de 2017

“La enésima pieza de un ecosistema global que, una vez completado, nos permitirá poner en contacto los talentos entre ellos, crear una red donde las ideas puedan tomar forma, intercambiarse de un lado a otro del planeta y desarrollarse rápidamente: en otros términos, un centro que, para decirlo en palabras de Steve Jobs, nos pondrá en condiciones de ‘unir los puntos’”

– Ernesto Ciorra, director Innovación y Sostenibilidad de Enel

Según comentó el director de la comunicación del Grupo Ryan O’Keeffe, Enel no plantea adquirir las startups seleccionadas: su plan supone una aceleración para las nuevas empresas gracias a la cooperación con sus ingenieros y técnicos especializados. Si en consecuencia de esa cooperación la startup logra desarrollar un producto útil, entonces Enel considerará la posibilidad de adquirirlo.

Pero, en la práctica ¿qué significa “unir los puntos”? Ciorra plantea un ejemplo al respecto: “Hace algunos años nos dirigimos al Massachusetts Institute of Technology para comprender si era posible combinar la energía geotérmica y solar en una única central, para aprovechar al máximo el potencial energético de un lugar dotado de las mejores características. Después de un tiempo, fue precisamente una de las startups que habíamos seleccionado y acelerado que descubrió cómo hacerlo, y encima con costes muy contenidos. Hoy ese proyecto se ha hecho realidad: se llama Stillwater, se encuentra en el desierto de Nevada, en Estados Unidos, y es la primera central de ese tipo en el mundo”.

Prohibido encerrarse

Quizás sea ésta la mejor respuesta a la pregunta provocadora que hizo al público (en presencia del cónsul italiano en San Francisco), con ocasión de la inauguración del Innovation Hub, el profesor Henry Chesbrough, catedrático de economía en Berkeley y autor de la teoría de la Innovación Abierta: “¿Qué sentido tiene que una empresa como Enel, con 67 mil empleados en todo el mundo, llegue hasta California en busca de una colaboración con pequeñas startups creadas por tres personas? Bueno, la respuesta es muy fácil” añadió Chesbrough. “Se dice que los talentos mejores nunca trabajan para ti. Y éste es el sentido que buscábamos. Para una empresa como Enel, encerrarse en sí misma y pensar poder innovar sólo con las ideas que nacen en su interior, no sería solamente arrogante: sería un suicidio.”

Innovar: un imperativo para Enel, que desde hace tiempo, en un mercado que cambia con rapidez increíble, adoptó una estrategia que va en esa dirección.

“Si hace algún año me hubieran dicho que un día me sentaría a una mesa para trabajar en proyectos comunes con la industria automovilística, no me lo hubiera creído” comentó Francesco Venturini, jefe de la División global de energías renovables de Enel. “Y sin embargo es precisamente lo que estoy haciendo: una colaboración crucial para desarrollar el sector de la movilidad eléctrica con nuevos productos y servicios, para adaptarse a las exigencias del mercado. Y para una empresa no puede haber un proceso de adaptación eficaz sin pasar por una profunda innovación”. 

Isolation is not an option

This is perhaps the best answer to the provocative question that Henry Chesbrough, Professor of Economics at Berkeley and author of the theory of Open Innovation, asked the public—including the Italian Consul in San Francisco—attending the inauguration of the innovation hub: “Why should a company like Enel, with 67,000 employees worldwide, come to California in search of collaborations with small start-ups established by three people? Well, it is very simple,” continued Chesbrough. “Some say that the best talents should never work for you. That’s why. For a company like Enel, isolation and thinking that it can innovate by finding ideas only within the company would not only be arrogant: it would be suicide.”

Innovating is an imperative for Enel which for some time now has charted a strategy in this direction in a market that is changing at an incredible speed.

“Had someone told me a few years ago that one day I would be sitting at a table to think about joint projects with the car industry, I would never have believed them,” said Francesco Venturini, Head of Enel's Global Renewable Energies Division. “And yet that it is precisely what I am doing: a crucial collaboration to develop the electric mobility sector with new products and new services and therefore to adapt to new market demands. And for a company there can be no effective adaptation without profound innovation.”