La energía no tiene vuelta atrás

Publicado el lunes, 29 de enero de 2018

“Dos son las fuerzas principales que determinan la gran transformación de la energía: la digitalización y la ciencia de los materiales. Ambas están convirtiendo las energías renovables en una fuente de energía conveniente y ampliamente disponible, lo que permite llevar a cabo una progresiva descarbonización de la electricidad a precios competitivos y estables”

– Francesco Starace, Administrador Delegado y Director General de Enel

En opinión de Patrick Pouyanné, Administrador Delegado y Presidente del Consejo de Administración de Total, la transición energética es indispensable e irreversible, pero podría no significar el abandono total de gas y petróleo sino solamente una reducción de su presencia en el mix energético. De acuerdo con Pouyanné, el problema es el llamado “trilema energético”, o sea la necesidad de conciliar la protección del medio ambiente con la exigencia de producir energía a costes aceptables y que sea disponible para todos. Por lo tanto, opina Ulrich Spiesshofer, Administrador Delegado de la sociedad ABB, especializada en tecnologías para la energía y la automación, el objetivo final es desconectar el crecimiento económico del impacto ambiental.

Eficiencia y digitalización

Spiesshofer también hizo hincapié en un enfoque integrado: las fuentes renovables constituyen la base de la energía limpia, pero ellas solas no son suficientes, tienen que acompañarlas la eficiencia energética, una red de distribución eficiente y el desarrollo de los sistemas de almacenamiento, o sea de acumulación de energía. Según Francesco Starace la clave de este proceso es la digitalización de la red eléctrica, relacionada no solamente con la demanda de eficiencia sino también necesaria para el desarrollo a gran escala de la e-movilidad. Para eso se necesitan, además de sistemas de acumulación, dispositivos inteligentes eficientes que permitan una gestión flexible de la red.

La transformación en curso, junto a la descarbonización del mix energético que reduce y estabiliza los precios, lleva electricidad barata a una gran parte de las actividades económicas. Por consiguiente, inicia un círculo virtuoso gracias al cual se puede llegar a descarbonizar no solamente el sector de la energía sino también muchas otras actividades industriales.

“Queremos facilitar tecnologías que nos permitan llevar adelante el mundo sin consumir el planeta”, comentó Spiesshofer.

El “efecto Trump”

Ya es el desarrollo tecnológico que dirige el cambio, y sin embargo las políticas nacionales puedes ser decisivas para conseguir los objetivos del acuerdo de París sobre el clima. Eso puso de manifiesto Rachel Kyte, Administradora Delegada de Se4All (Sustainable Energy for All) y Representante Especial del Secretariado General de la ONU para las energías renovables.

A este respecto, uno de los temas más relevantes en Davos fue el llamado “efecto Trump”, las consecuencias de las nuevas políticas más proteccionistas de la presidencia norteamericana. En opinión de Kyte, la decisión de la Casa Blanca de salir de los acuerdos de París impulsó hacia una mayor cohesión a los otros países, que insistirán con más convicción en las políticas medioambientales “también porque la sostenibilidad es de su sumo interés”. De acuerdo con Pouyanné, esa decisión de Trump no tendrá consecuencias significativas, mientras que por el contrario podría tenerlas otra decisión suya, la de imponer altos aranceles a los paneles solares procedentes de Asia.

El factor político es determinante para otras tecnologías de bajas emisiones de gas de efecto invernadero: la energía nuclear. El problema, en este caso, está en los largos plazos y los altos costes de inversión, que pueden soportar por razones estratégicas sólo países con una economía fuertemente planificada. Como es el caso de China, confirmó Shu Yinbiao, Presidente de la State Grid Corporation china, la empresa estatal de la energía eléctrica, quien – aun recordando los 48 reactores nucleares todavía en actividad en el país – aclaró que el gigante asiático ya emprendió decididamente el camino de la energía eólica y solar: sólo en 2017 las inversiones chinas en fuentes renovables alcanzaron la exorbitante suma de cien mil millones de dólares.

Todo ello representa la confirmación que el mundo va decididamente hacia una única dirección, la de las energías renovables y la descarbonización, hacia un futuro de energía limpia, segura y económicamente accesible para todos. Y que no tiene vuelta atrás.