De la Open Innovation a la Open company

Publicado el lunes, 22 de enero de 2018

“Hoy en día muchas empresas eléctricas no son innovadoras por no tener a su alrededor un entorno competitivo; sin embargo, nuestro sector está experimentando una transformación sin precedentes. Enel se convirtió en un ejemplo de innovación al decidir afrontar el cambio y abrirse a la competición”

– Francesco Starace, Consejero Delegado y Gerente General de Enel

A los gerentes de las empresas y organizaciones europeas reunidos en Roma, el responsable de Innovabilidad de nuestro Grupo, Ernesto Ciorra, les lanzó un desafío: ¿cómo pasar de la Open Innovation a la Open Company (Empresa Abierta)? ¿Cómo transformar los procesos internos para que una empresa sea completa y plenamente innovadora?

El factor de la serendipia

Básicamente, la Open Innovation es una forma de contaminación: confrontar su propio enfoque a la innovación con el de empresas de otros sectores. La innovación, por ejemplo, puede nacer de la serendipia, la suerte de hacer un descubrimiento por casualidad mientras se está buscando otra cosa, como comentó Markus Nordberg, responsable de Desarrollo de Recursos en el CERN de Ginebra. Es la historia del nacimiento de la Web, que inventó Tim Berners-Lee precisamente en el CERN solo con el fin de intercambiar información entre los científicos del mundo. “El problema que se nos plantea es cómo sistematizar la serendipia” añadió Nordberg, quien ilustró la paradoja que subyace a la innovación en el centro de investigación sobre la energía nuclear de Ginebra: “Nosotros la llamamos Co-innovación y es una síntesis entre competición y cooperación: los científicos están en competición entre ellos, pero eso es posible solo si se comparte información y descubrimientos”.

Y no solo. “El enfoque creativo en la solución de problemas es sumamente importante”. En el CERN, entre las decenas de miles de socios externos que cada año se suman para hacer “Ciencia Abierta” no solamente hay físicos e ingenieros, sino también diseñadores y artistas. Su tarea es “abrir una idea” (ésta es la expresión que utilizó Nordberg) para explorar todas las oportunidades que ofrece, adelantar sus posibles desarrollos y predecir el impacto que va a tener en los clientes y el mercado. Y además, empezar por la experiencia de usuario, lo que intenta hacer el pensamiento de diseño al buscar soluciones sencillas para problemas complejos.

Hacia la sostenibilidad y las Redes de Innovación

Pero ¿cuáles son las nuevas tendencias de la innovación en el mundo? En primer lugar, la sostenibilidad, considerada como una oportunidad de negocios. Como explicó Ciorra, hay que pasar de la Open Innovation a la Open Innovability (Innovabilidad Abierta). Ya no vale con ser solo innovadores, sino que hace falta integrar la sostenibilidad “para crear valor compartido y eso sólo se puede hacer a través de la innovación”. Una referencia para muchas organizaciones son los 17 Objetivos de desarrollo sostenible de la ONU, cuatro de los cuales constituyen compromisos concretos por parte de nuestro Grupo, que estableció objetivos y plazos al respecto.

La otra importante finalidad son las Redes de Innovación: ya no basta con mirar hacia el exterior, sino que es cada vez más importante crear ecosistemas abiertos, auténticas plataformas en las que también las reacciones del cliente se convierten en motor de la innovación.

Los interlocutores potenciales son muy numerosos: no solamente startups y universidades, sino también proveedores, socios industriales, comunidades de innovación, colaboración masiva y consumidores. Como explicó Francesco Starace, nuestro Grupo está ampliando rápidamente la red de sus Innovation Hub en el mundo, desde San Francisco hasta Moscú y Tel Aviv: “No se trata de meros puntos de observación sino de auténticos recopiladores e incubadoras de ideas para la solución de problemas”, esto es, ecosistemas de innovación. “Además, las ideas pueden convertirse en oportunidades de negocios, como demuestra el nacimiento de Enel X”.

Otros ingredientes básicos de la Open Innovation son el valor de plantearse objetivos ambiciosos (“big goals not small”), un mandato claro por parte de la dirección, la transparencia y flexibilidad de los procesos, la capacidad de reducir el coste de los errores y de difundir dentro de la empresa la innovación obtenida desde el exterior. O sea, la Open Company.

“No existe un sector separado que hace innovación: la innovación está integrada en todo el Grupo Enel, nosotros estamos al servicio de las diferentes líneas de negocios que hacen innovación”

– Ernesto Ciorra, responsable de Innovabilidad de Enel

También participó en el debate el profesor Julian Birkinshaw, de la London Business School, quien, en su libro Fast/Forward. Make your company fit for the future describe los modelos de organización y teoriza el cambio de la era de la burocracia (jerarquías) y de la meritocracia (competencias) a la era de la adhocracia (acción), es decir, la construcción de grupos ágiles, fluidos y horizontales, más capaces de tomar decisiones rápidas en la era digital.

La Open Innovation es un trabajo en proceso. El Foro de Roma no aclaró todas las dudas, algunas todavía permanecen: innovación abierta sí, pero ¿en qué medida? ¿Sería mejor una innovación abierta gradual (“incremental”) o revolucionaria (“disruptive”)? ¿Cómo proteger las ideas compartidas con otros? ¿Hay límites en la transparencia interna y externa? Son todas preguntas que volverán a plantearse en la próxima cita importante, la World Open Innovation Conference, que se celebrará el próximo mes de diciembre de 2018 en la Haas School of Business de la Universidad de Berkeley, cuyo anfitrión será quien dio nombre a todo esto: Henry Chesbrough.