La sostenibilidad es un juego de niños

Publicado el martes, 24 de abril de 2018

“¿Roma? Es la primera vez que voy y me ha sorprendido, es una obra maestra de arte e historia. Es interesante el contraste entre los monumentos históricos y la Fórmula E, lo más novedoso que existe hoy en el mundo en el campo de los vehículos eléctricos ”

– Alexey Likhachev, estudiante, escuela politécnica de Asbest (Rusia)

PlayEnergy, un éxito global

300 alumnos de escuelas primarias e institutos secundarios procedentes de Italia, Rumanía y Rusia, asistieron a Roma en representación de los ganadores europeos de PlayEnergy. El 16 de marzo tuvo lugar en Punta del Este (Uruguay) una entrega de premios similar, coincidiendo también en este caso con la carrera de Fórmula E, dedicada a los ganadores de América Latina.

La iniciativa, de hecho, es ahora un éxito global: sólo en la edición de 2017 participaron 11 países (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, España, Guatemala, Italia, Panamá, Rumanía, Rusia y Sudáfrica), más de 431 mil alumnos y 30 mil profesores de casi 8 mil escuelas. Al final del concurso surgieron más de 3.300 ideas innovadoras para la sostenibilidad.

Creatividad sin límites

Los proyectos ganadores demuestran la gran creatividad de los chicos: desde Brindisi, llega un maletín autoiluminado que contiene ideas innovadoras sobre la movilidad y el reciclaje; desde Cerreto D’Esi, en la localidad de Ancona, un invernadero móvil alimentado por un panel solar; desde Bari, una máquina capaz de recoger y transportar las botellas que se dejan en los vertederos; desde Roma e Isernia, dos diferentes prototipos de casa inteligente controlable con una aplicación; desde Ostia, los pasos de cebra iluminados con luces Led; desde Fabriano, en Ancona), una pequeña barca ecológica cuyo motor se alimenta de agua salada; desde Panicale, en la localidad de Perugia, una aplicación con la que se juega a ahorrar energía; desde Sant’Agata sul Santerno, en la localidad de Ravena, una pista de coches de choque que funciona con energía solar; desde Udine, un dispositivo para recuperar la energía cinética que producen los medios de transporte (autobuses, tranvías y metro); desde Palermo, la maqueta de una discoteca de alta tecnología equipada con una instalación fotovoltaica; desde Asbest (Rusia), el proyecto de una planta innovadora de tratamiento de residuos; y desde Bucarest, un sistema de semáforos a energía solar sincronizados con el paso de peatones.

“Llegamos a todo esto experimentando un nuevo modelo de escuela, basado en la didáctica de la maravilla y el sentido de responsabilidad”

– Gaetano Aliberti, profesor, I.S.S. Galileo Ferraris de Cairo Montenotte (Savona)

La fantasía de los chicos no tiene límites: los niños de la escuela primaria de Casamassima (Bari), realizaron prototipos de objetos creativos con materiales reciclados: zapatos que calientan y masajean los pies, lavadoras que separan la ropa, pizarras que escriben solas con brazos mecánicos, estuches que mantienen ordenado su contenido, robots que preparan meriendas “de comercio local”. En Módena, se presentaron los prototipos de tres automóviles sostenibles (uno alimentado por paneles solares, otro por biogases obtenidos de desechos urbanos y el tercero equipado con un control de seguridad para conductores novatos) todos con el logo del “Burro Encabritado” que evoca irónicamente el símbolo de Ferrari, gloria local del automovilismo.
También se concedieron menciones especiales a dos proyectos de comunicación: un boletín de noticias escolar sobre la energía realizado en una escuela de Rivoli, en Turín, y un vídeo de promoción de las ventajas de la bicicleta realizado en Assemini (Cagliari), con la banda sonora de “W la mamma”, de Edoardo Bennato. 

Atención al territorio

Algunas escuelas se interesaron por la rehabilitación de su territorio. En Cairo Montenotte, en la ciudad italiana de Savona, por ejemplo, los chicos estudiaron cómo convertir su ciudad en una ciudad inteligente y hacer más eficiente su acueducto, mientras que los alumnos del Instituto Comprensivo Aldo Moro de Maddaloni, en la provincia de Caserta, proyectaron la rehabilitación de la “Cava di Zi’ Peppe”, una cantera cerca de su instituto que actualmente está en estado de deterioro.

Los alumnos del instituto Giuseppe Micali de Livorno visitaron la central termoeléctrica de Marzocco, que ya no está en funcionamiento, y realizaron un proyecto para transformarla en un museo interactivo dedicado al ahorro energético, alimentado por fuentes de energía renovable típicas de la ciudad, como el sol y el viento, pero también por olas y algas: una idea en línea con el proyecto Futur-e, con el que Enel plantea rehabilitar 23 plantas termoeléctricas en desuso.

El ejemplo más conmovedor es el del Instituto Comprensivo Gianni Rodari de la ciudad de Sassa, en la provincia italiana de L’Aquila, destruido por el terremoto de 2009: los niños, que desde entonces asisten a clase en un edificio provisional, realizaron una maqueta con las soluciones innovadoras y sostenibles para la nueva escuela que imaginan. Una experiencia que, por sí sola, sería suficiente para definir el valor de PlayEnergy: la energía que ayuda a los niños a realizar un sueño.