Cómo medir la economía circular

Publicado el miércoles, 12 junio 2019

La economía circular ha salido de la fase inicial, es un paradigma maduro que ya no se considera una simple práctica de reciclaje, sino un enfoque integrado en una reconsideración del modelo comercial. Ahora es el momento de dar el salto decisivo, valorar todos los beneficios de la economía circular con inversiones, nuevas tecnologías y alianzas industriales. Y, sobre todo, un criterio para medirla, de lo contrario, no podemos conocer en qué punto de la transición nos encontramos, si las acciones emprendidas son las correctas y cuáles son realmente los impactos concretos.

El enfoque cuantitativo fue uno de los temas centrales del Foro Mundial de Economía Circular, organizado en Helsinki por la agencia finlandesa para la innovación Sitra, del 3 al 5 de junio, en el que participaron más de 2.000 expertos de todo el mundo. El argumento fue tratado en una mesa redonda titulada “Circularity metrics and the fair use of data” (Métricas de circularidad y uso correcto de los datos), en la que participó también Luca Meini, Responsable Enel Economía Circular.

Durante la apertura, Hans Bruyninckx, director ejecutivo de la Agencia Europea de Medio Ambiente, explicó que todavía no existe una métrica, es decir, un conjunto de reglas para una medición unánime, definida y aceptada. Esto no quiere decir que no existan iniciativas prometedoras de las empresas más sensibles al tema. Una de ellas es la que ha desarrollado Enel y que fue explicada por Meini.

El modelo de Enel, denominado CirculAbility, se aplica en las principales áreas del Grupo: suministros, servicios al cliente y bienes (instalaciones e infraestructuras). Se trata de tres áreas que están conectadas entre sí, en el sector de las adquisiciones, se mide la circularidad de los productos que compramos. Esta métrica no solo es fundamental para impulsar nuestra cadena de suministros a que sea cada vez más circular, sino también es un estímulo para otras áreas. Respecto a los bienes, se analiza la circularidad de las fases de construcción, ejecución y finalización y la información procedente del sector de compras representa una aportación importante.

En Enel X se mide la circularidad sea internamente, para mejorar productos y servicios, sea como un verdadero y propio servicio para el cliente. En este caso, los datos de la oficina de compras representan un input fundamental.

“Hace casi cuatro años comenzamos a trabajar en este ámbito y miramos a nuestro alrededor para ver si existía un ejemplo, pero no lo encontramos —explicó Meini en Helsinki—. Había muchas propuestas pero ninguna era satisfactoria porque, para nosotros, la economía circular tiene que abarcar toda la cadena del valor, incluyendo las fuentes renovables y el tema de la energía. Estamos hablando de un concepto que, a grandes rasgos, ha terminado por afirmarse posteriormente, pero en ese momento no era así”. Por ello, desarrollamos autónomamente nuestro modelo, que más tarde publicamos en la red. “Lo hicimos público para compartirlo con otras empresas y para poder mejorarlo”. Esto es nuestra aportación a la definición de una métrica común: “Un modelo único internacional no puede nacer de la nada, se debe desarrollar a partir de la experiencia de las empresas pioneras”.

El resto de los participantes en la mesa redonda contaron sus experiencias con datos y medidas. Un ejemplo virtuoso es el expuesto por Stientje van Veldhoven, ministra de Medio Ambiente de los Países Bajos, que describió las etapas de su país hacia una economía “completamente circular” antes de 2050 (con un objetivo intermedio del 50% antes de 2030) y destacó la importancia de estimular a los proveedores a participar en esta transición.

Respecto a los países, los indicadores más difundidos son los porcentajes de reciclaje. En general, el total de los residuos reciclados en el mundo es actualmente del 9,1%, explicó Jelmer Hoogzaad, fundador de Shifting Paradigms. En Europa el dato, relativo solamente a los residuos sólidos, es de casi el 50%, dijo Arturo de la Fuente, vicepresidente de Eurostat, que luego sintetizó los criterios de circularidad adoptados por la Comisión Europea.

Amanda Rejström, cofundadora y consejera delegada de Spark Sustainability, habló del tema de los clientes y explicó cómo los datos pueden cambiar las elecciones de los consumidores y orientarlas hacia una mayor circularidad. Involucrar a los ciudadanos es fundamental también para Jaana Sinipuro, Project Director de Sitra, donde la finalidad no es solamente llegar a datos objetivos, sino ponerlos a disposición de todos de manera clara y transparente.

Para poder superar los obstáculos que todavía frenan el desarrollo de la economía circular, concluyó Bruyninckx, es necesario tener una métrica general que pueda medir la circularidad de un país o de una empresa, como actualmente se miden las emisiones de gas de efecto invernadero. El camino es largo todavía, pero las experiencias innovadoras que fueron presentadas durante el Foro representan un estímulo, una señal de confianza.