Un vivero de cactus en el desierto

Publicado el viernes, 1 de septiembre de 2017

“El complejo eólico de Dominica, ganó el Infrastructure 360º Award por la categoría “Clima y medioambiente”. El galardón, atribuido por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), premia todos los años los proyectos privados que contribuyen más a la creación de un sistema de infraestructuras sostenibles en América Latina”

– Seeding Energies – Balance de Sostenibilidad 2016

Biodiversidad, en México el complejo eólico de Enel crea desarrollo sostenible

Tradicionalmente, la riqueza en esta región de México estaba asociada con los minerales. Desde su fundación, en 1563, la actividad económica de Charcas se basó en la minería. Zinc, plata y cobre se obtienen todavía hoy de minas ubicadas a sólo 15 minutos del centro de la ciudad.

Con la puesta en marcha del proyecto para la construcción del complejo eólico de Dominica 1, en 2014, la comunidad local descubrió nuevas formas para crear riqueza a través de un enfoque circular y de creación de valor compartido. La división de Energías Renovables del Grupo, aun antes de que empezaran las obras para la instalación de los aerogeneradores, puso en marcha un proceso de diálogo y escucha activa con las instituciones y las comunidades locales para identificar las iniciativas que pudieran generar beneficios para toda la cadena del valor de la energía .

Así fue cómo llevamos a Charcas, junto con nuestras tecnologías innovadoras que nos permiten transformar el viento en energía, también nuestra experiencia en el fomento del desarrollo y la creación de valor tanto para la empresa y como para las comunidades locales, a partir de una iniciativa de protección y puesta en valor de la biodiversidad del territorio.

Un proyecto que contribuye al logro de cinco de los 17 objetivos de desarrollo sostenible (SDGs) definidos por la Agenda 2030 de Naciones Unidas: #7 promoción del acceso universal a la energía, #8 empleo y crecimiento económico inclusivo, #13 lucha contra el cambio climático y #15 protección de la flora terrestre. Los primeros tres objetivos forman parte de los cuatro sobre los que Enel asumió un compromiso formal y que sientan las bases de su plan estratégico 2017-2019.

 

El vivero de los cactus

Para asegurar el mayor respeto al patrimonio medioambiental y paisajístico, durante el proceso de construcción de Dominica 1 y Dominica 2, Enel rescató 36.471 individuos de flora silvestre de 19 especies, que fueron reubicados dentro del mismo parque, que cuenta con las condiciones ambientales favorables para su conservación, y construyó un vivero para cultivar cactus para garantizar las cuotas de reforestación establecidas junto con las autoridades.

Así es cómo nació el vivero de los cactus, recuperando y poniendo en valor, en colaboración con unas ONGs locales, un vivero que habían creado anteriormente algunas mujeres de la comunidad. Además de rescatar las plantas que se encontraban en la zona en que se iba a construir el parque eólico, se facilitaron al grupo de producción las semillas para sembrar otras cactáceas que se utilizarían posteriormente para reforestar la zona así como para fines ornamentales.

De esta forma, Enel contaba con una fuente que aseguraba el suministro de las plantas que requería, al mismo tiempo que la comunidad de Charcas desarrollaba una nueva economía local, verde y sostenible, que hasta ahora ha permitido reproducir más de 10,000 especies endémicas.

En el proyecto, que se contempló para una duración de cinco años, hasta 2019, participaron 48 mujeres de las comunidades cercanas que además siguieron cursos de formación y capacitación. De éstas, 20 siguen trabajando directamente en el vivero, con vistas a facilitar la participación de los grupos más desfavorecidos de la población y apoyar la igualdad de género.

Este vivero fue uno de los elementos destacados que le valieron a Dominica el Premio Infrastructure 360° ​​Clima y Medioambiente 2016 del Banco Interamericano de Desarrollo, otorgado por el conjunto de iniciativas que se tomaron en el parque eólico para preservar el hábitat local, el impulso a programas sociales para empoderar a las comunidades aledañas a través de capacitaciones en técnicas en cultivo, reforestación y alimentación del ganado en épocas de sequía.

 

Comunidades que definen su propio destino

Actualmente el vivero cuenta con el registro de instalaciones que manejan vida silvestre fuera de su hábitat natural, que los acredita para la reproducción y comercialización de especies por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales de México. Este permiso posibilita que en el futuro las comunidades sean 100% responsables del mismo y puedan decidir su destino.