Energía, desarrollo, educación: Enel y los valores cuantificables

Publicado el viernes, 16 de noviembre de 2018

Desde el punto de vista de la sostenibilidad económica de la energía acudimos en ayuda de algunos grupos desfavorecidos. Por ejemplo, en el barrio de Ferentari de Bucarest, donde viven familias en condiciones socioeconómicas difíciles, Enel actuó como ya había hecho en Brasil: extendiendo una serie de iniciativas dirigidas a mejorar la calidad de vida, como la oferta de servicios sociales, los proyectos de formación y la protección del medioambiente. Por un lado, todo esto permitió reducir las pérdidas comerciales de la empresa, y por otro, provocó una mayor fidelización de los clientes del barrio y mejoró la relación con la comunidad.

La misma iniciativa se trasladó también a otra región desfavorecida de Rumanía, la antigua región minera de Valea Jiului.

La eficiencia energética es una de las herramientas clave de un comercio sostenible a largo plazo, y muchas son las acciones que Enel desarrolla en ese sentido: de las labores de sensibilización de las empresas que llevamos a cabo en España a los incentivos que brindamos en Perú para que los clientes pasen a aparatos eléctricos eficientes.

La conciencia de la utilización de la energía por parte de la población es sumamente importante para un desarrollo sostenible: por todo el mundo organizamos eventos divulgativos en nuestras centrales (proyectos globales como “Centrali Aperte” y “Play Energy”), pero no solo eso. En Argentina, por ejemplo, nos reunimos con los clientes para informarles de los aspectos económicos y el uso responsable de la energía, mientras que en Italia organizamos seminarios informativos sobre la factura transparente para los sectores más débiles de la población.

ODS 8: desarrollo socioeconómico

En cuanto a desarrollo social y empleo, contamos con 1,5 millones de beneficiarios aproximadamente (datos relativos a 2017). Entre nuestras iniciativas cabe destacar, por ejemplo, el desarrollo de la pesca cerca de nuestra central termoeléctrica de Civitavecchia, en Italia, y la introducción de técnicas industriales para la elaboración de avellanas para la población pehuenche que vive cerca de las centrales hidroeléctricas de Pangue y Ralco, en Chile.

Otras iniciativas están dirigidas a desarrollar una mentalidad empresarial. Por ejemplo, en Rusia y en Perú procuramos favorecer el acceso al empleo de las mujeres, que a menudo carecen de medios y conocimientos para introducirse en el mercado, y para lograr esto ponemos en marcha ideas creativas con impacto social en el territorio.

Sostenibilidad social y ambiental se cruzan en nuestras iniciativas de economía circular, como las que llevamos a cabo en diferentes países en los que Enel actúa (América del Norte, América Latina y África) para la producción de muebles a partir de materiales de reciclaje (“Wood waste recycling for social purpose” en inglés). Además, en Colombia favorecemos el empleo a través del enfoque “Sirolli”, basado en las personas, para valorar sus ideas, pasiones y recursos: un modelo acorde a nuestra campaña “What’s your Power?”.

ODS 4: educación de calidad

En 2017 unas 600.000 personas se beneficiaron de nuestros proyectos en materia de educación y formación. En algunos países (Argentina, Chile, Colombia, Rusia y Estados Unidos) ofrecemos becas para el acceso a la educación (desde la escuela primaria hasta los institutos de formación profesional), y concretamente en Colombia contribuimos a la formación de docentes con métodos didácticos innovadores.

Además de en los recursos humanos, también pensamos en las infraestructuras: en Perú, por ejemplo, realizamos una instalación fotovoltaica en una escuela primaria para asegurar el suministro de electricidad, y en Rumanía apoyamos un programa de economía circular para reutilizar en los colegios los ordenadores que la empresa ya no necesita, brindando así nuevas oportunidades también para nuestros socios sociales y organizaciones sin ánimo de lucro locales.

Para reducir las desigualdades sociales en Argentina ayudamos a una escuela que frecuentan estudiantes extranjeros con dificultades económicas: con materiales reciclados creamos el mobiliario del comedor para conseguir un entorno más sostenible. En Sudáfrica, con la colaboración de una organización sin ánimo de lucro local, distribuimos a los niños comida de buena calidad que no se había consumido.

Muchos proyectos, muy diferentes, en muchas partes del mundo, pero que apuntan todos a unir sostenibilidad innovación dentro de un plan estratégico en el que participen todas las partes interesadas en un ecosistema virtuoso para, así, crear valor compartido a largo plazo y luchar por conseguir el objetivo que establece la Agenda 2030, es decir, un futuro sostenible para todos. Y las cifras demuestran que lo podemos lograr.