Earth Day 2017, la electricidad del cambio

Earth Day 2017, la electricidad del cambio

La electricidad como herramienta para la sostenibilidad y el cambio al alcance de todos para salvaguardar el futuro del planeta y celebrar la 47 edición del Día de la Tierra

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El 22 de abril se celebra el Día de la Tierra, que tuvo lugar por primera vez en 1970. El tema de este año es Environmental and Climate Literacy (Alfabetización medioambiental y climática) para profundizar el conocimiento de los temas medioambientales y la conciencia de las problemáticas ecológicas globales y locales. Para salvaguardar el planeta y proteger sus recursos hace falta un impulso desde abajo: efectivamente los problemas medioambientales suelen examinarse a nivel global descuidando su impacto a nivel local.

 

La electricidad verde para orientar el cambio

Hoy la mayoría de la población mundial vive en las ciudades. Una tendencia destinada a crecer, que hace cada vez más crítica la salvaguarda de los ecosistemas urbanas, de China a Europa, de Norteamérica a las metrópolis de Latinoamérica.

El confort de la vivienda, la movilidad, el desarrollo económico, la planificación urbanística, son todos factores que influyen en el aire, el agua y el suelo de las ciudades. Si nos ceñimos al aire, las principales fuentes de contaminación, además de la industria, son el calentamiento y el transporte, factores en los que parece difícil intervenir de forma eficaz y donde la electrificación puede representar una opción sencilla y viable.

La electricidad representa el vector más “inteligente”, en el sentido de que se puede transmitir a largas distancias en su modalidad de uso final y que permite el alejamiento entre los lugares de emisión y utilización.

Y es así desde la invención de la electricidad, basta con pensar en el alumbrado tanto público como privado o los electrodomésticos. Para otras tecnologías, al contrario, se trata de una transformación reciente que puede ocasionar grandes beneficios.

La movilidad eléctricapor ejemplo, permite eliminar las emisiones contaminantes en el medio urbano, con un efecto en cadena positivo para todo el sector. Siempre en este ámbito, hay que destacar nuevas tecnologías como Vehicle to Grid, que convierte las baterías de los coches eléctricos aparcados en un sistema de acumulación para equilibrar la red eléctrica. Para la climatización, las bombas de calor permiten aumentar el ahorro energético y contribuyen a limitar la contaminación debida al calentamiento a través de la sustitución de tecnologías convencionales y combustibles fósiles con nuevas tecnologías eléctricas. Lo mismo ocurre con las cocinas de inducción, que utilizan la electricidad en lugar de los combustibles fósiles.

Todas son soluciones al alcance de la mano, que gracias a unas redes digitalizadas e integradas, contribuyen al desarrollo de ciudades inteligentes y nuevos modelos energéticos que también tienen un impacto a nivel local.

Es en esta dirección que Enel se ha replanteado su modelo de negocio, de los servicios a la digitalización de los activos, del diseño de las instalaciones a la descarbonización del mix energético.

 

Descarbonizar, de la ciudad al pueblo

Del coche eléctrico al fogón de inducción, todas las aplicaciones basadas en el vector eléctrico permiten eliminar las emisiones locales. Un resultado que ya hemos obtenido con el actual mix de producción.

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Con el aumento de la cuota de energía renovable que alimenta estas aplicaciones, las emisiones se acercarían a cero también a nivel local. Un posible escenario: en los últimos años las tecnologías verdes han experimentado una fuerte aceleración, tanto a nivel industrial como doméstico y su difusión ha modificado la producción y el papel de compañías eléctricas y usuarios.

“En la industria de la energía, la inversión en la digitalización y la eficiencia creciente de los sistemas de acumulación y generación distribuida, permite que los clientes desempeñen un papel más activo y participativo, planteando soluciones eficientes para la producción, el almacenamiento y la gestión de sus necesidades energéticas”

– Francesco Starace, Presidente de Enel

Un modelo energético participado que, como afirma nuestro Presidente en un artículo recién publicado, Enel puso en práctica en Ollagüe, en los Andes, en la frontera entre Chile y Bolivia, donde la instalación de un “sistema en isla” permitió electrificar una amplia zona rural: una central eléctrica híbrida, con un sistema de almacenamiento de energías fotovoltaica y eólica.

El proyecto se llevó a cabo con la colaboración de las autoridades y comunidades locales y la universidad de Chile-Antofagasta, que ayudaron a nuestros ingenieros en el análisis de factibilidad, el proyecto y la planificación. El mantenimiento y la gestión de la planta se le encargaron a la comunidad local, para que las soluciones adoptadas fueran sostenibles desde todos los puntos de vista.

Sin embargo, el reto de la descentralización y la descarbonización de la producción energética a través del desarrollo de las renovables no logra eliminar del todo el impacto medioambiental debido al abastecimiento energético.

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