Villanueva, una historia de sostenibilidad e innovación

Villanueva, una historia de sostenibilidad e innovación

El parque fotovoltaico más grande de América se inauguró en México. Un proyecto que combina la máxima innovación con la sostenibilidad ambiental y social

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La mano polvorienta de un artesano que trabaja la madera en un pueblo. Un dron que hace una topografía en 3D en una obra en construcción digital. No son dos mundos diferentes: son dos aspectos que coexisten en las plantas de energía renovable de Enel, equipadas con las tecnologías más innovadoras y, al mismo tiempo, pendientes del desarrollo sostenible de las comunidades locales.

El 22 de marzo, en Viesca, un pueblo en pleno desierto mexicano, inauguramos Villanueva, el parque fotovoltaico más grande del continente americano. Más de 2,3 millones de paneles solares instalados en una superficie de 2400 hectáreas: una vez que esté en pleno funcionamiento, durante la segunda mitad de 2018, la planta podrá producir más de 1.700 GWh por año.

Con ello demostramos que para nosotros innovación y sostenibilidad son dos caras de la misma moneda. Por un lado, la tecnología que interviene desde la fase de construcción, con el uso de robots para la instalación automática de paneles, drones para monitorear las obras y máquinas controladas por GPS para el movimiento de tierra. Por el otro, la sostenibilidad: para mitigar el impacto de nuestras actividades en el medio ambiente, hemos solicitado el asesoramiento de expertos en conservación de la biodiversidad, dedicando un área a la repoblación de flora y fauna y controlando el reciclaje de desechos y el consumo de agua. Una obra de construcción digital y al mismo tiempo sostenible.

Junto a la sostenibilidad ambiental, prestamos máxima atención a la sostenibilidad social. Para fomentar la integración social y laboral de la población local, hemos formado a un grupo de residentes locales en carpintería, poniendo a su disposición la madera proveniente de las cajas donde se transportaron los paneles solares: un ejemplo creativo de economía circular.

La reutilización de la madera y la inclusión de la población local son parte de nuestro enfoque también en el proyecto del parque fotovoltaico de Rubi, el más grande del Perú, inaugurado el 21 de marzo.

 

El liderazgo del Grupo Enel

Las fuentes renovables son la columna vertebral de la sostenibilidad ambiental y en Enel las promovemos utilizando una amplia gama de recursos: hidroeléctrico, solar, eólico, geotérmica y biomasa. De cara al futuro también estamos explorando tecnologías para aprovechar la energía de las olas. Pero no sólo eso, hemos creado además, plantas modernísimas que integran las diferentes fuentes. Como por ejemplo, la geotérmica-solar de Stillwater y la hidroeléctrica-geotérmica de Cove Fort, en los Estados Unidos: cuando la innovación tecnológica da lo mejor de sí misma al servicio de la sostenibilidad.

El total de nuestra potencia renovable instalada alcanza los 37 GW. Y este dato aumenta constantemente, como lo demuestran los ejemplos de Villanueva y Rubi. En total, las fuentes de cero emisiones proporcionan el 46% de nuestra electricidad: somos una de las compañías líder de energía limpia en el mundo.

También por esta razón, según el informe del Institute for Energy Economics and Financial Analysis (IEEFA), somos el productor de energía que mejor está acometiendo la transición de los combustibles fósiles a las energías renovables, junto con NextEra, el gigante estadounidense líder en energía eólica. Pero nuestros objetivos son aún más ambiciosos: para el 2050 nuestro Grupo apunta a conseguir cero emisiones de gases de efecto invernadero.

 

Tecnologías de vanguardia

La innovación no sirve sólo para construir sistemas cada vez más avanzados tecnológicamente, sino también para hacer que sean más eficientes y sostenibles. Por ejemplo, hemos experimentado el uso de drones para la inspección de parques fotovoltaicos y eólicos en América del Norte y para la protección de animales en España.

Para mejorar aún más la eficiencia de los paneles solares, hemos realizado, en colaboración con la sociedad Alitec, un instrumento llamado Solar Tracker Tester, capaz de medir la inclinación de los paneles, compararla con la curva óptima en relación con la del sol durante todo el del día y optimizar la producción de energía.

 

Energía solar en las zonas rurales e inclusión social

Las fuentes renovables también tienen un valor de sostenibilidad que va más allá del puramente ambiental: la energía fotovoltaica, por ejemplo, es también una herramienta para llevar electricidad a las zonas más aisladas. El proyecto Liter of Light, que lanzamos en Sudáfrica, consiste en enseñar a los jóvenes de las zonas rurales a construir sistemas de energía solar reciclando materiales de desecho como botellas de plástico: una forma de combinar energías renovables, la difusión del acceso a la energía, el apoyo a la capacitación laboral y el fomento de la economía circular.

En América Latina, con nuestro proyecto Barefoot College, cobran protagonismo las mujeres analfabetas o semianalfabetas de pequeñas comunidades rurales, a quienes les damos la oportunidad de viajar a la India para aprender a preparar e instalar los kits solares. En este caso, además de la protección del medio ambiente, favorecemos el desarrollo laboral, en particular el de las mujeres, con frecuencia más castigado en los países emergentes.

Los carpinteros en México y Perú, los jóvenes en Sudáfrica, las mujeres desfavorecidas en América Latina: varias historias de inclusión social en nombre de Enel y de la energía limpia.

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