Girls in ICT, historias de éxito contra la brecha de género

Girls in ICT, historias de éxito contra la brecha de género

Enel initiatives, in Rome and Madrid, to encourage young female students to opt for technical and scientific subjects and choose STEM professions: although there is still much progress to be made, there are already many success stories

El padre de la informática es en realidad una madre. Se llama Ada Lovelace y, en el Londres del siglo XIX, creó el primer algoritmo diseñado para ser procesado por una máquina.

Doscientos años después, gracias a los algoritmos, Pepper saluda, gesticula y contesta incluso de forma impertinente. Es un robot y fue uno de los protagonistas del evento Girls in ICT Day de Roma, celebrado el pasado 3 de mayo, organizado por tercer año consecutivo por Enel Digital Solutions y repetido el 11 de mayo en Madrid, en la sede de Endesa, la filial española de nuestro Grupo.

Una doble iniciativa que se une a la jornada internacional del 26 de abril apoyada por todos los estados miembros de ITU (International Telecommunication Union) con el objetivo de promover las profesiones de los sectores CTIM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) entre las chicas y acabar así con la brecha de género.

 

El futuro es CTIM

Pepper no es ni hombre ni mujer: una buena señal, si consideramos que este robot es el símbolo del nuevo mundo tecnológico que nos espera y que sin embargo a las estudiantes, según las estadísticas, les cuesta alcanzar.

“Estamos en el comienzo de la cuarta revolución industrial y las dos terceras partes de los empleos del futuro están relacionadas con las disciplinas CTIM: ¿qué sentido tiene que la mitad de la población excluya esta posibilidad y esta oportunidad de crecimiento?”, fue la pregunta que planteó Carlo Bozzoli, Director de la Función Global Digital Solutions de Enel, en el discurso de apertura del evento en el Auditorium Enel de Roma.

Las cifras son preocupantes. Las recordaron Monica Parrella, coordinadora de la Oficina para las actuaciones en materia de paridad e igualdad de oportunidades de la Presidencia del Consejo de Ministros italiano, y Tindara Addabbo, catedrática del Departamento de Economía “Marco Biagi” de la Universidad de Módena y Reggio Emilia.

“No es solo un problema italiano, pero también es italiano, o mejor dicho, es sobre todo italiano, si consideramos que Italia ocupa el último lugar en Europa en lo que se refiere al empleo femenino, después de Grecia”, explicó Parrella destacando que menos de la mitad de las mujeres en edad laboral cuentan con un empleo.

Basta con echar un vistazo a la población universitaria para darse cuenta de la brecha de género. Las mujeres representan el 78% de los estudiantes de disciplinas humanísticas, el 68% de las sanitarias (el llamado “síndrome de Anatomía de Grey”), el 56% de las sociales y solo el 37% de las disciplinas científicas. Una brecha que incluso ha aumentado en los últimos años: hoy en día solamente el 13% de las personas que trabajan en las TIC en Italia son mujeres.

En España la situación no es mejor. Si en 2025 un puesto de trabajo de cada ocho pertenecerá al sector de las TIC, hoy las estudiantes en las facultades de disciplinas CTIM sólo constituyen el 30% del total y las graduadas apenas alcanzan el 3%. Son cifras mostradas por Andrea Lo Faso, Manager HR & Organisation Iberia, y resultan sorprendentes también porque van contracorriente respecto al resultado final de los estudios, en el que las chicas se muestran mejores que los chicos. “Es la prueba de que el auténtico problema son los prejuicios de género: como decía Einstein, es más fácil dividir un átomo que eliminar un prejuicio”.

No se trata sólo de un problema de oportunidades de carrera. La falta de mujeres graduadas, y por lo tanto de expertas en los sectores técnico-científicos, provoca una enorme pérdida de riqueza. “Si hubiese el mismo número de mujeres que de hombres trabajando en las TIC, el PIB europeo aumentaría en 9.000 millones al año”, afirma Addabbo, mientras que Bozzoli recordaba que en Europa hay 850 mil puestos de trabajo vacantes, que responden a competencias que las empresas buscan y no logran encontrar.

“Hoy existe una gran necesidad de las capacidades analíticas de las mujeres. El análisis de fenómenos o datos no es muy diferente de entender de las categorías kantianas”, dijo Francesca Di Carlo, Directora de Recursos Humanos y Organización de nuestro Grupo, invitando a las chicas a “aprender a aprovechar las oportunidades que brinda esta sociedad, y no a sufrirlas”.

Una llamada de la que se hizo eco otra alta directiva, la Consejera Delegada de Sap Italia Luisa Arienti, aficionada a la literatura griega pero licenciada en física: “Tenéis que llevar vuestra realidad como mujeres al nuevo mundo, el mundo del aprendizaje automático y de la inteligencia artificial, de lo contrario el nuevo mundo solo será una copia del viejo: crear un mundo mejor es un derecho y un deber para vosotras”.

 

Se puede conseguir: las historias de éxito

Las historias que se contaron en el Girls in ICT Day de Roma y Madrid confirmaron no solo que es posible un futuro diferente para las chicas, sino que este futuro ya está aquí entre nosotros. Son historias del interior de Enel, como la de Lea Tarchioni, Responsable de Personal y Organización de Italia, quien durante cuatro años en la universidad fue “la única mujer en seguir los cursos de ingeniería”, una carrera que le ha abierto muchas puertas y le ha brindado diversas oportunidades.

Pero también se habló de historias fuera de nuestro Grupo. Por ejemplo, la historia de Chiara Russo, CEO y fundadora de Codemotion, que durante años ha escuchado la misma pregunta (“¿una mujer ingeniera?”) y hoy dirige una startup presente en 6 países, constituida en un 80% por mujeres, gracias a la cual la tecnología puede ser divertida, creativa y apasionante. O como la historia de Valeria Cagnina, 17 años, de Alessandria, que con sólo 11 años creó su primer robot siguiendo un tutorial de YouTube, con 15 pasó el verano en el MIT di Boston y con 16 fundó una academia de robótica para niños y adultos, donde enseña lo importante que es trabajar en equipo (team working) y el aprender haciendo (learn by doing).

Este mismo método se aplicó también en el Girls in ICT Day de Madrid. A las chicas del Colegio Europeo de Madrid, del IES Federico García Lorca y del Colegio Aldeafuente, divididas en equipos, se les pidió que desarrollaran aplicaciones para smartphones y tabletas sobre temas elegidos por ellas mismas, desde el cine a la moda, desde la comida a los viajes. Una manera de invertir la perspectiva, para considerar la tecnología, tan cercana a las costumbres diarias de los nativos digitales, desde el punto de vista del diseñador y no solamente de los usuarios. “En las disciplinas técnico-científicas, las chicas pueden desempeñar un papel fundamental porque la tecnología está cambiando la calidad de vida de las personas”, explicó Sandra Alfonso Cagigas, responsable de Digital Market Transformation de Endesa.

También en Madrid se dedicó un espacio para las historias contadas en primera persona. Como la de Fabiola Perez Ramos, CEO de Metiora, una sociedad dedicada al Internet de las cosas. “Estamos viviendo un momento estupendo, todo está cambiando: en 2020 el 95% de las cosas producidas estarán conectadas a Internet”. Perez Ramos contó que en su curso de Ingeniería de Telecomunicaciones, eran 150 estudiantes de los que solo 20 eran mujeres, pero de los 46 que terminaron la carrera, 16 eran mujeres. “Hoy analizamos solo el 10% de los datos que producimos y, sin embargo, no hay suficientes analistas de datos como para cubrir el crecimiento exponencial que se producirá en el sector de la ciberseguridad”.

 

La diversidad en Enel

Lea, Chiara, Valeria, Fabiola. Todas perfectas portavoces de Girls in ICT, una jornada organizada por Enel para “invertir las estadísticas”, en palabras de Bozzoli, cambiar la tendencia, demostrar que la tecnología y la ciencia son amigas de las chicas y que las chicas lo son de la tecnología y la ciencia. Y si a menudo la escuela no las ayuda, más bien reafirma los estereotipos de género y no ofrece modelos de roles diferentes, las empresas sí pueden contribuir a eliminar la brecha.

Eso es lo que está haciendo Enel, donde la diversidad desde hace muchos años constituye un valor: estamos trabajando para mejorar la brecha salarial, promovemos programas de tutoría para las estudiantes por parte de mujeres profesionales y, en 2017, un nuevo empleado de cada tres fue una mujer. Jóvenes graduadas en ingeniería, informática y ciencias estadísticas que un Grupo de alto nivel tecnológico y de innovación como el nuestro puede valorar. Como les ocurrió a Giulia Brandetti, Arianna Di Luzio, Angela Italiano y Mariá Possobom Rodrigues Da Rocha que, en Roma, contaron en primera persona su experiencia en el Grupo, en sectores nuevos y diferentes, del análisis de datos a la ciberseguridad.

“Lamentaréis únicamente lo que no intentasteis hacer”, concluyó Nicoletta Rocca, Responsable de Personal y Organización de Global Digital Solutions. Un sentimiento que no experimentó Ada Lovelace, quien sólo siguió su pasión por los números y que doscientos años después sigue siendo un modelo a seguir.

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